Cuando la mascarilla se convierte en barrera social

Debido a la pandemia, la mascarilla se ha convertido en un accesorio obligatorio en nuestro día a día. Para la mayoría no deja de ser una molestia, para otras personas, en cambio, se convierte en una barrera tanto social como educativa. Es el caso de Yasinne e Ibai, alumnos  de FPB. Están cursando 2º de Mantenimiento de Viviendas en Zaldibar. Ambos son sordos por lo que necesitan apoyo educativo. Para ello, desde el año pasado les acompaña Cruz,  profesional competente en la lengua de signos. 

El curso pasado no había el problema de las mascarillas, la vocalización era perfecta. Cruz signaba y Yasinne e Ibai lo entendían al cien por cien. Ya en el periodo de confinamiento empezaron los problemas. El alumnado sordo tiene problemas de lectoescritura a nivel de comprensión y expresión y este curso se han encontrado con la obligatoriedad del uso de las mascarillas. Es necesaria la expresión facial en la lengua de signos, es un parámetro, así como la vocalización.  Se encuentran con clases teóricas donde el profesor va diciendo su lección Cruz les interpreta ellos le escuchan pero no les vale con sólo dar el signo sino que hay que darle un deletreo de ese concepto, ya que la mascarilla esconde la expresión facial. Eso hace que la parte manual no sea suficiente y requiera además realizar dactilológico continuamente, siendo doble el esfuerzo. Debido a esta limitación, muchas veces tienen que aprovechar los descansos y recreos para aclarar dudas o incidir en algunos conceptos que se han dado en la hora de clase, suponiendo un estrés añadido y momentos de frustración. Por eso, para este tipo de alumnado, es imprescindible que salgan al mercado mascarillas transparentes homologadas.

Tanto ARANSGI, como la Asociación De personas Sordas de Gipuzkoa y otras asociaciones de sordos llevan desde marzo reclamando y demandando las mascarillas transparentes. Han salido algunas al mercado pero además de que no han sido útiles, no están homologadas, por lo que no las pueden utilizar.  

Por ello, queremos aprovechar estas líneas, para además de concienciar a la sociedad de la situación que están viviendo las personas sordas, hacer un llamamiento a las instituciones pertinentes para que pongan a disposición de este colectivo las mascarillas transparentes homologadas. Mientras tanto seguirán creciendo día a día las barreras sociales y educativas.